Agosto…

Posted on ago 30, 2011 | Comentarios desactivados

Agosto es un mes en el que se celebran  días profundamente ligados al ambiente y al ser humano, como son el Día de la Pachamama (1° de agosto), el día Internacional de los Pueblos Indígenas (9 de agosto) y el Día del Árbol (29 de Agosto).

Hemos seleccionado este relato, acerca de un pueblo de la India, que con su forma de vivir basada en el respeto incondicional a su ambiente, celebran éstas fiestas todos los días con su propia vida.  Entonces, aquí va, para disfrutar y aprender algo más…

Prosperidad en el Desierto.

Kailash Sankhala.

Manejando hacia el OE desde Delhi, la tierra se vuelve más seca y arenosa, y la vegetación más escasa, hasta que se llega al corazón de Rajasthan, el gran desierto de la India, conocido como el Thar. A través de enromes distancias, el paisaje es estéril. De repente, la escena se transforma. Hay muchos árboles y arbustos; antílopes y gacelas vagan en manadas, y abundan las bandadas de perdices. Aún más sorprendente, es ver a hombres, mujeres y niños, haciendo sus tareas en medio de los animales silvestres, que no temen su presencia.

Es la tierra de los Bisnois, uno de los pueblos más extraordinarios en el mundo. Los miembros de ésta comunidad, son reconocidos por sus principios religiosos, los que por siglos les han enseñado a conservar los árboles y animales silvestres para su propio bienestar. Aunque esta vasta área no disturbada, no está todavía oficialmente protegida, el propio pueblo ha protegido sus tesoros naturales desde el siglo XV.

Un hombre alto con una fina barba partida debajo de un gran turbante blanco, es inconfundiblemente, un Bisnoi. Su esposa también es llamativa entre otras mujeres del desierto, con su colorido vestido, e igualmente colorido velo. Sus ricos ornamentos de plata y oro- casi como una caja de seguridad ambulante – la muestran como una persona próspera. De rasgos elegantes y bien proporcionados, ella es una verdadera belleza rústica, que supera a su esposo en informalidad e inocencia casual.

Pareciera que su forma de vida, disciplinada por el principio de vivir en armonía con el duro ambiente del desierto ha desarrollado a los Bisnois.

El Thar, hogar de los Bisnois cubre más de 1,3 millones de kilómetros cuadrados, 15% en Pakistán y 85% en India, al límite Este del gran desierto que se extiende desde el Atlántico a través del Sahara y Arabia. Ha sido nominado, (aunque no todavía declarado), como Reserva de Biósfera.

Unos 500 años atrás, el Thar fue inundado por invasores del Oeste. Saqueo, despojo, conversión forzosa, y muerte estuvieron a la orden del día. En reacción a ésto, la sociedad hindú se transformó en una cultura cerrada, con innumerables parásitos sociales y explotadores. La necesidad se transformó en codicia. La tala de árboles y la matanza de animales por deporte y negocio, se convirtió en una destructiva forma de vida. La sequía, el hambre, la migración, la muerte y la pobreza prevalecieron.

Movidos por la desesperanza, gran cantidad de personas, los herederos del pueblo de Pipasar, meditaron y oraron por una solución al problema. Se dieron cuenta de que el real problema era la devastación ecológica del desierto. Establecieron ciertos principios que podían ayudar a sobrellevar la miseria del pueblo y que más tarde se conocieron como los principios de Guru Jameshwarji, quien  les enseño la importancia de conservar árboles y animales silvestres. Eligieron  al khejri (Prosopis cinerarea) entre los árboles y al Black buck (Antilope cervicapra) como índices de la calidad ambiental. Dado que el gurú enumeró 29 principios, sus seguidores se conocen como Bisnoi (Veintinueve, en Rajasthani). Los principios  se propagaron como un incendio, entre los agricultores semipastoralistas y marginales de algunos siglos atrás, cuando la “ecología” en su actual forma era desconocida.

Usando cuidadosamente los frágiles y escasos recursos de forraje, alimento y agua, los Bisnois emergieron con un carácter distintivo en el desierto. Los Bisnois viven en hogares familiares. Sus casas, simples chozas con techos de paja, tienen paredes de barro revocado con salas separadas para cocinar y dormir. Ellos no creen en mantener grandes rebaños de ganado. Sólo unos pocos búfalos y vacas forman su ganado lechero. Criar cabras es tabú. Sus  recursos agriculturales son pequeños, y realizan sólo una cosecha durante la estación del Monzón con gran cantidad de mijo, con rotación de melones y pepinos. El uso de un simple arado de madera tirado por un buey permite que sigan creciendo una gran cantidad de arbustivas como el ziziphus, una hierba forrajera. La agricultura de los Bisnois es una aventura arriesgada que depende de las inciertas lluvias. En el caso de que una cosecha fallara, los arbustos de ziziphus proveen forraje alternativo para sostener al ganado en los malos años de hambre.

La estrategia para un exitoso estilo de vida en el desierto, está basada en alternativas y oportunismo. Por ésta razón, los Bisnois mantienen el máximo número de árboles de khejri en sus granjas. La especie es cuidada desde el día de su aparición como un semillero y una raíz absorbente, y es protegida por cientos de años durante su crecimiento hasta su muerte. Nadie derriba un árbol khejri, ni siquiera en tiempos de extrema necesidad.

Esta especie decidua tiene una tremenda capacidad para resistir las podas severas y desarrollar vigorosos retoños cada primavera. Las pequeñas hojas proveen un excelente forraje, y las ramas son buen material para vallados y leña para cocinar, y las vainas son nutritivas tanto para los animales como para los humanos.

Normalmente la sombra de un árbol en la tierra sembrada, obstaculiza la producción. Pero en el desierto, los suelos son ligeros y arenosos y necesitan ser cubiertos para la conservación de la humedad que poseen. Las hojas caídas bajo los árboles  khejri mejoran la textura del suelo. Las raíces de esta leguminosa, ayudan a fijar el nitrógeno libre y enriquecer el suelo. Por ello, los cultivos bajo la sombra de los árboles son mejores que los que se encuentran a cielo abierto. Las raíces del khejri van profundas, más de 100 metros en busca de agua, y por ello las sequías de uno o dos años de duración no afectan el crecimiento de los árboles o la producción de forraje, ni compiten (las raíces) con los cultivos. Es por ello que el  khejri beneficia a una granja en todo sentido. Es protegido a toda costa y es casi venerado.

En la pasión por proteger ésos árboles, los Bisnois no tienen paralelo en la historia humana. La leyenda cuenta que casi 250 años atrás cuando el fuerte Mehrangarh de Jodhpur, de 400 años  necesitaba reparaciones, los hombres del Maharaja Ajit Singh no encontraban árboles del tamaño apropiado para las tareas, excepto en las villas Bisnoi de Khejarli. Pero los Bisnois se resistieron al corte de sus árboles, aún a costa de sus propias vidas. La primer víctima fue una mujer llamada Amrita. Luego sus hijas fueron ejecutadas. Sucesivamente, el sacrificio fue simple. Uno a uno, los Bisnois vinieron, pelearon y fueron hechos decapitar por sus propios familiares, en protesta contra el corte de los árboles. La historia dice que 363 árboles fueron cortados, pero sólo después de que 363 hombres, mujeres y niños, fueron decapitados.

El Maharaja quedó shockeado, y desde ese momento ningún otro árbol fue volteado, ni ningún animal matado en las villas de los Bisnois. El incidente puede fácilmente ser considerado como ficción, pero el rico medioambiente, la densidad de árboles y el gran número de aves y antílopes visibles hoy en  las tierras Bisnoi, en marcado contraste con las sobreexplotadas y devastadas tierras adyacentes, dan sustancia a la historia. Los Bisnois, quienes, como la mayoría de los hindúes son vegetarianos, comen sólo nueces, fruta y granos, y continúan siendo los custodios de la flora y la fauna del desierto en nombre de su Gurú.

Los campos agrícolas de los Bisnois se caracterizan por ser abiertos. El daño hecho a los cultivos por los animales silvestres y las aves es considerado como  la última repartija en su sistema de agricultura. De hecho, cuando se ha hecho el primer surco, la primer siembra de semillas se hace en nombre de los pájaros; la segunda para los animales silvestres y la tercera para los huéspedes y para caridad. Sólo entonces, es el turno de la familia.

Dado que el fracaso de la cosecha es la regla, más que la excepción, los granjeros esperan que la suerte de alguien trabaje por mejores lluvias y asegure inmunidad contra la enfermedad y las pestes. Por eso, el juego de la agricultura es jugado en nombre de todos. Naturalmente, cada uno tiene un rol y una  parte en el producto. Los animales silvestres son una parte integral de la cultura agraria Bisnoi.

Como ningún animal o ave puede ser matado por ninguna razón dentro del territorio Bisnoi, cualquier movimiento extraño de un extranjero es vigilado por la totalidad de la villa; ante la menor duda, todos los hombres, mujeres y niños van a rescatar los animales y echar a los intrusos.

Cualquiera que desafía sus costumbres, es tratado con severidad; a veces las víctimas son de ambas partes.

Siglos de protección de la vida silvestre han llevado a una mutua comprensión y los animales salvajes tienen suma confianza en los Bisnois y sus asentamientos. Esta protección no está limitada a los antílopes; ni siquiera los predadores – chacales, zorros y serpientes – pueden ser matados.  El lobo, un desastre encarnado para rancheros y ovejeros, es protegido aquí. El aullido  del chacal es considerado un buen presagio y un signo de un buen ambiente en la villa; su ausencia significa desastre. Verdaderamente, mucho antes de que los biólogos lo descubrieran, los Bisnois conocían el rol de los predadores en  el  sostenimiento del balance natural.

Antílopes, gacelas, zorros, perdices, codornices, y muchas especies de aves, que migran a la región por miles durante el invierno, y pueden devastar cosechas, son todas ellas, parte del medio ambiente de los Bisnois. El verdor de los khejri, las buenas cosechas, las casas prósperas y un pueblo sano y bienhechor es el carácter distintivo de los Bisnois, en contraste con otros pueblos que viven en el mismo ambiente y con recursos similares. La diferencia está en la comprensión de la ecología del desierto y el cuidado del ambiente por parte de los granjeros.

Los asentamientos Bisnois son un ejemplo de una Reserva de Biosfera perfectamente funcional (aunque no declarada), un lugar donde la ecología y la economía se hallan balanceadas.

El fuego sagrado de los Bisnois. En sus templos, una pequeña lámpara está siempre encendida. En días especiales, encienden grandes fuegos en el templo, juntan sus manos en plegaria y recitan las enseñanzas de su Gurú. Ellos siguen un hinduismo reformado, en el cual no hay ceremonias elaboradas ni rígidas costumbres, y la presencia del legendario sacerdote Brahman ha sido eliminada. El matrimonio es un simple amorío, y el divorcio es raro. Dado que se necesitan muchas manos en la granja, la familia planificada, como en la mayor parte de la India rural, no es popular.

De todas maneras, el pueblo Bisnoi está comenzando a darse cuenta de que deben tener un control del tamaño de su población. Su compromiso con el cuidado del ambiente está tan profundamente arraigado, que a diferencia de todos los demás hindúes, cuyos restos son cremados, ellos prefieren ser ceremonialmente enterrados directamente en el suelo de la granja con el fin de enriquecerlo.

Las festividades Bisnois y sus reuniones incluyen asambleas de miles en la tumba de Mukam, en Bikaner en la noche más oscura del mes de Febrero. Ellos rinden homenaje a su gurú, quien les ha mostrado el camino de la prosperidad, y se dedican a la disciplina de los 29 principios del desierto, luego de largas plegarias nocturnas y un temprano baño matinal. Los dos días son también días de activos negocios, vendiendo camellos y carretas como pan caliente.

Veinticinco días antes de la luna llena en septiembre hay un día de remembranza, cuando los Bisnois se reúnen en Khejarli a rendir tributo a Amrita y sus hijas, y a los 363 hombres, mujeres y niños que sacrificaron sus vidas para protestar por el corte de los árboles. Las actividades comienzan con el fuego sagrado en la mañana y continúa todo el día. Todos traen sus ofrendas.

No ha habido un segundo Gurú en 500 años que renovara los 29 principios, y aún la llama arde sin merma y el espíritu de sacrificio se mantiene vivo.

No existe ningún otro ejemplo de una cultura de la conservación con tal nivel de compromiso, sostenido a lo largo de tanto tiempo, y practicado, además, en un espacio tan amplio de terreno que es principalmente desierto. Pero uno no debe llevarse la falsa impresión de que los Bisnois son un pueblo retrógrado, o que la preservación de su ambiente es una costumbre tribal animista. Los Bisnois son un pueblo educado en parte, en la ideología de la India. Están equipados con granjas mecanizadas y están avanzados en todos los aspectos de la vida, incluyendo la política.

Desafortunadamente, están sufriendo las nuevas tendencias. La introducción de tractores y el trabajo mecanizado, han llevado a la pérdida de los arbustos de zizyphus de los campos, reduciendo un recurso de forraje alternativo. Los Bisnois han perdido también pastos de campo bajo el arado. Pero lo peor del desarrollo es un creciente énfasis en políticas conflictivas a expensas de la conciecia medioambiental. Los Bisnois poseen un cuerpo de gobierno de 5 o 6 personas, parcialmente elegido y  designado para  decidir todos los asuntos, incluso detalles tales como las fechas de matrimonio y las invitaciones a las bodas; y los días de consagración son cada vez más, usados como plataforma política para las campañas de elección, más que como oportunidades para renovar el conocimiento de los 29 principios del Gurú. Es de esperar que las personas sabias de la comunidad excluyan la política en los días de dar gracias y traten de mantener vivo el espíritu de entusiasmo por la preservación del ambiente del desierto para la continuación de la prosperidad.

Extraído de “The Law of the Mother” – Protecting indigenous peoples in protected areas. 1993

Traducción: L. Chazarreta